Por la Espiral

 

 Por Claudia Luna Palencia

México NO está quebrado

 

 

Un error garrafal del enfoque neoliberal, aplicado a la administración pública y el quehacer gubernamental, deriva de confundir la gestión de las arcas públicas como si éstas fueran los dividendos de una sociedad anónima.

 

         Hace unos días, el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador realizó unas declaraciones poco afortunadas para el ejercicio del poder y primordialmente, para enviar, señales de calma y confianza en la economía azteca tanto a los agentes económicos nacionales como extranjeros.

 

         La economía es una ciencia que aglutina prácticamente a todas las disciplinas sociales y también tiene mucho que ver con las ciencias naturales (léase a Quesnay y Gournay) estoy convencida, que tarde o temprano, se encontrará una predisposición genética para, independientemente de las condiciones del medio donde se nazca, desarrollar más o menos habilidades para hacer fortuna.

 

         Y siendo una ciencia “sensible”, la certidumbre se alimenta de señales de certeza, es parte del lubricante de la economía… nadie deseará arriesgar su dinero, haciendo inversiones, en un sector o nación que no tenga las más mínimas condiciones de fiabilidad.

 

         Primeramente debemos señalar que México no es una sociedad anónima de capital variable, por ende, no ha quebrado: se trata de un país con cuentas públicas, instituciones y órganos de gobierno, también con empresas y con un presupuesto anual.

 

         Buena parte de sus ingresos, además de provenir de Petróleos Mexicanos, también lo hacen de su comercio con el resto del mundo, de los bonos colocados en mercados financieros, de los impuestos directos e indirectos que cobra y de muchas otras actividades.

 

         ¿Está México en bancarrota? Mi respuesta como economista es NO. Tampoco estamos peor que España, Estados Unidos, Francia,  Reino Unido, Japón o Islandia… países que, siguiendo el argumento equivocado de López Obrador, también estarían en bancarrota: España con graves problemas de liquidez  y solvencia para hacer frente a su sistema de pensiones además ahogada por su deuda pública un peso del 98.3% como proporción del PIB; Estados Unidos con su doble déficit gemelos, es la economía más endeudada del mundo, todos absolutamente todos la financiamos, tiene números rojos en su cuenta corriente y otro boquete gigante debido a  su déficit público que será superior “al billón de dólares en 2020”.

 

         Reino Unido tiene colapsado el sistema sanitario y con el Brexit incrementará el endeudamiento financiero y su economía será más pequeña ni qué decir de Japón atrapado en una burbuja que retroalimenta crecimientos bajos con problemas de deflación con una población que va perdiendo aceleradamente su cuota de productividad mientras que Islandia, no suelta el espectro de las quiebras bancarias.

 

         No existe hoy en día, en el mundo económico ni financiero, un gobierno cuya administración pública sea impoluta o bien esté totalmente en números negros, ¿y sabe por qué amigo lector? Porque no se trata de la contabilidad de Honda, ni de Google o de Burguer King.

 

         Un gobierno gestiona necesidades demográficas y sociales, trata de abordar sus carencias, de subsanarlas, de crear políticas económicas incluyentes que reduzcan las enormes brechas socioeconómicas a través de sus dos poderosos brazos: la política monetaria y la política fiscal.

 

A COLACIÓN

 

         Vamos a ver: México no tiene la economía de 1980 ni de 1990, el delicado problema del endeudamiento externo quedó subsanado durante el sexenio de Vicente Fox, no obstante, sus puntos flacos pasan por el endeudamiento interno, que ha crecido exponencialmente.

 

         De acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda, a julio pasado, el saldo de la deuda neta externa del sector público se ubicó en 197 mil 141 millones de dólares, mientras que el saldo de la deuda neta del sector público fue de 10 billones 142.6 mil millones de pesos que, a un tipo de cambio de 18.83 pesos por dólar, se convierten en 538 mil millones de dólares.

 

         Como proporción del PIB, al cierre de 2017, tenemos que el saldo de la deuda neta total del sector público fue del 43.9%; la deuda neta del sector público es la que más pesa con el 28.5% del PIB mientras que la externa es del 15.4 por ciento.

 

         El Banco de México reportó el 17 de agosto pasado un saldo de 173 mil 329 millones de dólares en sus reservas internacionales que son nuestro aval de cara a los acreedores internacionales.

 

         El meollo de la economía mexicana pasa más que por estar en bancarrota… que no lo está, pasa por tener más de 60 millones de pobres, más de la mitad de su gente excluida del desarrollo, del progreso y del bienestar; y el otro gravísimo dilema moral es la corrupción:  cada vez que se licita obra pública el dinero se roba en un esquema piramidal entre los funcionarios involucrados.

 

         Si no hubiera personas actuando como Rosario Robles que llegan a una dependencia estatal para saquearla, en beneficio propio, entonces no tendríamos boquetes financieros que llenar y el dinero llegaría a la gente y a los programas verdaderamente necesarios. México, no está quebrado, está mal administrado, simplemente que dejen de robarse el dinero y veremos cómo alcanza para todo…

 

 

Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales.