Ricos y Poderosos

 

Por Marco Antonio Mares

¿Rescatar a Pemex?

 

El presidente Andrés Manuel López Obrador lo dijo muy claro. Su objetivo en materia energética es rescatar a Pemex.

 

Y su diagnóstico, dice, no es ideológico, sino un juicio práctico, con datos duros.

Hoy se produce menos de 1 millón 800,000 barriles diarios de petróleo y si no interviene el gobierno, para la mitad del próximo año se estarán produciendo 1 millón 500,000 barriles diarios, advierte.

 

Se trata —ha dicho el jefe del Ejecutivo— de una crisis de producción.

 

REFORMA ENGAÑOSA

 

Responsabiliza a la reforma energética porque —desde su perspectiva— la apertura del sector energético iba a “traer la dolariza”.

 

Sin embargo, la reforma energética fue un gran engaño porque las inversiones simplemente no llegaron, asegura el presidente López Obrador.

 

Por eso, con ese diagnóstico y con esos datos anuncia un cambio en el modelo petrolero.

 

Aunque no cancela abiertamente la reforma energética, de facto lo viene realizando.

 

Decidió cancelar las rondas petroleras previstas para el próximo 14 de febrero.

 

Además, aunque respetará los 107 contratos asignados hasta ahora a través de nueve rondas petroleras, les dio un plazo de tres años para realizar una evaluación.

 

MODELO REFINADOR

 

Ha anunciado que México dejará, en el mediano plazo, de exportar petróleo y lo producirá para consumo interno.

 

El modelo que propone se basa en la reconfiguración de las seis refinerías existentes y la construcción de una nueva en Dos Bocas, con un costo de alrededor de 8,000 millones de dólares.

 

Entre sus planes está que México será autosuficiente en la producción de gasolinas e incluso ha ofrecido que en tres años y bajar en ese mismo plazo el precio de los combustibles.

 

En cuanto a la construcción de la refinería en Dos Bocas, ya se tiene el terreno de 600 hectáreas y a más tardar en el próximo mes de marzo iniciarán las licitaciones correspondientes para su construcción.

 

ÓRGANOS BUROCRÁTICOS

 

Para el cumplimiento de este objetivo de construir la nueva refinería, el presidente López Obrador anunció que en adelante va a ser distinto en lo que concierne a las comisiones reguladoras. Criticó y calificó de burocráticos a estos organismos e incluso los acusó de obstaculizar los permisos a Pemex.

 

En consecuencia, puede esperarse el desmantelamiento de la estructura reguladora autónoma constituida en los últimos años.

 

No es la primera vez que el presidente de la República las critica y reprueba. Tampoco es el único que lo ha hecho.

 

También el director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett, ha criticado a la Comisión Reguladora de Energía que hoy preside Guillermo García Alcocer, quien ha optado por mantener una abierta defensa pública de la autonomía no sólo de la CRE, sino en general de todos los órganos reguladores del sector energético.

 

Además, en semanas pasadas se registró un intento legislativo, encabezado por Mario Delgado, para “sectorizar” en la Secretaría de Energía a los órganos reguladores.

 

Luego trascendió que la entonces nominada Rocío Nahle le habría pedido su renuncia a los presidentes comisionados de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, Juan Carlos Zepeda, y de la Comisión Reguladora de Energía, Guillermo García Alcocer.

 

Zepeda habría cedido y García Alcocer no.

 

Este fin de semana, durante la presentación del Plan Nacional de Refinación, los órganos reguladores fueron objeto de la crítica presidencial, al considerarlas obstáculos burocráticos, e implícitamente anunció un cambio en esas instituciones.

 

INVERSIÓN

 

El nuevo gobierno buscará rescatar a Pemex a través de una mayor inversión pública. Se destinará un monto de 75,000 millones de pesos en Pemex, respecto de lo autorizado en el año 2018, que está por terminar.

 

Son tres los propósitos básicos: extraer petróleo, refinarlo y generar energía eléctrica.

 

Y el objetivo es alcanzar una producción de 2 millones 400,000 barriles para el año 2024. Con eso se va a satisfacer el consumo interno y se dejará de importar crudo.

 

La producción petrolera se enfocará a la perforación en tierra firme y aguas someras.

 

ATISBOS

 

CONCLUSIÓN.- Tales son en esencia las líneas generales del modelo energético del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

 

El común denominador de todos los planes, son los recursos económicos que se necesitarán para realizar los proyectos de infraestructura y reconfiguración, tanto como de exploración y explotación, entre muchos otros.

 

¿De dónde van a salir? Por lo que dijo el presidente de la República, los primeros 75,000 millones de pesos provendrán del presupuesto federal, pero se requerirá mucho más que eso para impulsar el nuevo modelo.

 

Habrá que ver si continúan las alianzas de Pemex a través de los farmouts. Llamó la atención que los previstos no fueron mencionados junto a las licitaciones canceladas.

 

Por eso la gran pregunta es: ¿al final del camino, el nuevo gobierno podría optar, ante la escasez de recursos, por colocar una parte del capital de Pemex en el mercado de capitales?

 

China lo hizo con gran éxito hace no mucho tiempo.

 

Pemex sin duda —y ésa es una de las grandes fallas de la reforma energética, que hoy está a punto de ser cancelada— necesita capital.

 

Y una de las fuentes más seguras y rápidas podría ser la colocación parcial de una nueva subsidiaria, con activos valiosos y sin deuda, de Petróleos Mexicanos.

Lo único que se requeriría es un cambio constitucional, pero con la mayoría de Morena, ése sería el menor de los problemas.

 

Sin duda, sería una salida muy efectiva y amigable con los mercados. ¡Veremos!

 

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