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Ricos y Poderosos
Marco Antonio Mares
Agro: México y EU; ¿unión aduanera?
México
y Estados Unidos registran, desde
hace tiempo, en el sector
agropecuario, temas que los
confrontan y de los cuales han
surgido disputas recurrentes por
barreras no arancelarias,
proteccionismo y diferencias
regulatorias. Sin embargo,
en paralelo, la relación comercial,
igual que en otros sectores, se ha
profundizado y ambos mercados
registran un alto grado de
complementariedad: México es el
principal socio agrícola de Estados
Unidos, en muchos rubros y
viceversa. De acuerdo
con datos del Grupo de Consultoría
de Mercados Agrícolas, encabezado
por Juan Carlos Anaya, América del
Norte, como bloque, concentra el
10.43% de la producción agropecuaria
mundial, cuenta con un índice de
autosuficiencia alimentaria superior
al 112% y representa cerca de un
tercio del PIB global, con más de
500 millones de habitantes, lo que
la posiciona como una de las
regiones más relevantes del mundo. Entre
Estados Unidos y México, a lo largo
del tiempo, se han observado temas
conflictivos recurrentes. El acceso a
mercados para productos específicos
como tomates, aguacate, papa y carne
entre otros. En el
mercado del azúcar y edulcorantes,
la disputa es histórica. Desde el
año 2024, EU impuso a México
aranceles y cuotas a la azúcar
mexicana por presunto dumping y
sobrecapacidad que afectaba a sus
productores. Desde
entonces se aplican acuerdos de
suspensión con tensiones recurrentes
por acceso al mercado y competencia
con jarabe de maíz de alta fructosa,
producido en EU. Hasta los
recursos hídricos compartidos entre
los ríos Bravo y Grande han sido
parte de la crisis de agua que
afecta directamente a la agricultura
en estados fronterizos: Chihuahua,
Coahuila, Tamaulipas, en México y
Texas y Nuevo México en Estados
Unidos. Sobre todos
los temas, tal vez el más
problemático es el del maíz
genéticamente modificado o
transgénico y el glifosato. EU lo
consideró una barrera comercial
injustificada, no basada en ciencia,
que viola el T-Mec, ya que México es
su principal mercado de maíz,
principalmente maíz amarillo
transgénico para forraje. En diciembre
del año 2024, un panel de
controversias del T-MEC falló a
favor de EU y México tuvo que
modificar el decreto respectivo en
2025, para eliminar las
restricciones impugnadas a las
importaciones. En el
contexto de la revisión del T-MEC
que realizan los gobiernos de México
y Estados Unidos, ¿cuáles son los
puntos críticos que hay entre las
dos naciones?; ¿cuál es la realidad
del mercado agropecuario entre los
dos países? y ¿cuál es el escenario
ideal que deberían plantearse para
alcanzar una mayor
complementariedad? El GCMA
identifica las principales
preocupaciones para México y para
EU. A México le
preocupan: las cuotas compensatorias
al tomate mexicano, producto
altamente dependiente del mercado
estadounidense; las restricciones en
exportaciones de azúcar bajo los
acuerdos de suspensión; la mayor
penetración de jarabe de maíz de
alta fructosa, que afecta al sector
azucarero nacional; el cierre
unilateral de la frontera al ganado
en pie por gusano barrenador, sin
reconocimiento de regionalización;
las asimetrías sanitarias frente a
criterios aplicados por México (como
en influenza aviar); las propuestas
de estacionalidad en frutas y
hortalizas, consideradas barreras
comerciales y los señalamientos de
dumping en productos como la fresa. A Estados
Unidos le preocupan: Las
restricciones al maíz genéticamente
modificado (OGM); los retrasos en
autorizaciones sanitarias (Cofepris)
para pesticidas, semillas y
biotecnología; las restricciones al
ingreso de papa fresca; las
condiciones de inversión extranjera
y límites a la propiedad; el
cumplimiento de estándares laborales
y ambientales; las medidas
sanitarias específicas (como
disposiciones sobre suelo en maíz);
y la lentitud en cruces fronterizos
y procesos aduaneros. A pesar de
los problemas y las diferencias,
México y Estados Unidos tienen una
relación complementaria. México
mantiene un superávit
agroalimentario con Estados Unidos
de 14,207 millones de dólares; es
competitivo en hortofrutícola y
agroindustria. Estados Unidos domina
en granos y proteína animal. Los
productores, empresas, organismos y
senadores en EU han solicitado que
el T-MEC se mantenga vigente por al
menos 16 años más. En México hay
conciencia de que el acuerdo es
fundamental para el crecimiento del
sector agroalimentario. Sin embargo,
hay elementos que no tienen que ver
con el sector agropecuario, que
elevan el nivel de tensión entre las
partes: seguridad, migración,
fentanilo, energía y contexto
electoral en EU. Frente a tales
elementos el GCMA considera que
México y Estados Unidos deberían
avanzar hacia la constitución de una
Unión Aduanera y una integración
sanitaria, que faciliten el comercio
y reduzcan las fricciones
innecesarias. Sin duda, la
complementariedad de los mercados,
representa una realidad inobjetable.
Sin embargo, los vaivenes de la
política, poco ayudan para que
impere el pragmatismo. Veremos.
Twitter: @marco_mares |
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(La columna Ricos y Poderosos se publica de
lunes a viernes en el periódico El
Economista. Se reproduce con la autorización
del autor). |