|
Coyuntura Empresarial y Financier
Por Víctor Ortiz Niño
La hora de las calificadoras
La situación de las finanzas públicas del Gobierno
federal, se determinará en las próximas dos semanas porque la Ley Federal de
Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, precisa que
la Ley de Ingresos será aprobada por la Cámara de Diputados a más tardar
el 20 de octubre y por la Cámara de Senadores, a más tardar el 31 de octubre,
con lo cual ya se tendrá el panorama de cuanto va a recaudar, endeudarse y con
ello cómo queda su perfil financiero, el cual puede afectar la calificación de
grado de inversión que detenta el Gobierno federal.
El siguiente paso es que la Cámara de Diputados
apruebe el Presupuesto de Egresos de la Federación, a más tardar el 15 de
noviembre, con lo que ya se tendrá una visión global de cómo podría evolucionar
el Presupuesto de la Federación en 2027, lo que pondrá las bases de la Política
Económica del próximo año y vendrán las evaluaciones por parte de las
Calificadoras Standard & Poors (S&P), Fitch Ratings y Moody´s.
De las finanzas públicas preocupan dos aspectos, el
nivel de deuda con respecto al Producto interno Bruto (PIB), el cual se
incrementó de forma importante en el último año de gobierno de Andrés López, al
ubicarlo en 51.4 por ciento, al llegar a 17.4 billones de pesos de deuda, en el
actual sexenio se ha incrementado para llegar al 51.5% del PIB, con un monto
adeudado de 19.2 billones de pesos.
El déficit de las finanzas públicas al término del
sexenio de Andrés López, también fue elevado, al ubicarse en 5.9 % respecto al
PIB, estando actualmente en niveles de 4.5%.
La Cámara de Diputados aprobó el 15 de octubre la
propuesta de Ley de Ingresos 2027, donde se plantea obtener 10.6 billones de
pesos para financiar el gasto público; de ese monto, 6.2 billones
corresponderían a ingresos tributarios, 1.7 billones a deuda interna.
Por lo pronto el 15 de octubre, ya se dio un primer
adelanto de evaluación de las finanzas gubernamentales federales, mismo que no
es favorable sobre la evolución de las finanzas del Gobierno federal, ya que la
calificadora HR Ratings revisó a la baja la calificación de largo plazo de HR
BBB+ (G) a HR BBB (G), ´para la Deuda Soberana (deuda del gobierno federal en
moneda extranjera), manteniendo la Perspectiva Estable y ratificó la
calificación de corto plazo de HR3 (G).
https://www.hrratings.com/pdf/Comunicado_Soberana_MAxico_2026___Comunicado.pdf
Los analistas de HR Ratings, señalan que la revisión
a la baja de la calificación de largo plazo, es resultado del deterioro
observado en los principales balances fiscales de las finanzas públicas, lo cual
consideran continuará en el periodo proyectado a 2030, así como por la revisión
a la baja de la trayectoria de crecimiento económico.
Los especialistas opinan que la tendencia ascendente
en los niveles de deuda como porcentaje del PIB continuará en los próximos
periodos fiscales, y de acuerdo con sus estimaciones podría alcanzar niveles de
61.2 por ciento del PIB en 2030 y de 65.6 por ciento para 2033.
Cómo se observa el panorama, las evaluaciones de las
calificadoras no serán favorables y en el mejor de los casos mantendrán la que
actualmente tienen, que son las siguientes:
Fitch Ratings ratificó en abril de este año, la
calificación de la deuda soberane en BBB-, con perspectiva estable, en el límite
de mantener el grado de inversión.
El 12 de mayo del presente año, S&P Global Ratings
ratificó la calificación de la deuda soberana de largo plazo en moneda
extranjera de México en BBB, manteniendo el grado de inversión, pero a dos
escalones de perderlo.
Moody’s Ratings bajó la calificación crediticia
soberana de México el pasado 15 de mayo de Baa2 a Baa3 y cambió la perspectiva
de negativa a estable, con lo que la coloca a solo un escalón de perder el grado
de inversión.
Es de recordar que el papel de las agencias
calificadoras es evaluar y calificar las finanzas de los gobiernos, empresas y
entidades, que reflejan la forma de cómo están manejando los recursos
financieros cada una de ellas y establecer la probabilidad de pago de las deudas
adquiridas.
Las calificaciones se clasifican en grado de
inversión (con un rango de alta, media superior y media inferior) y grado de no
inversión (que se divide en especulativa, altamente especulativa, extremadamente
especulativa y sin capacidad de pago).
Asimismo, las agencias complementan el criterio de
calificación con una perspectiva, la cual implica que puede cambiar a la misma
hacia un nivel superior (positivas) o inferior (negativa); por lo que antes de
modificar su calificación avisan la modificación de la perspectiva, como una
señal de advertencia.
Su importancia radica en que, en base a la
calificación otorgada, los gobiernos, empresas y entidades, tendrán mayor
facilidad o dificultad de obtener préstamos o financiamientos para complementar
sus ingresos; la tasa que pagarían por los mismos (a mayor riesgo, mayor pago de
intereses) y si los inversionistas estarían dispuestos a prestarles o financiar
sus proyectos.
De esta forma, el riesgo de perder el grado de
inversión para el Gobierno federal, está latente y si alguna calificadora lo
hiciera las consecuencias se darían en que se afectaría directamente el costo de
financiamiento, la confianza de los inversionistas, nacionales e internacionales
y la estabilidad monetaria.
Otro efecto corresponde a que los inversionistas
institucionales que manejan grandes recursos, además de empresas trasnacionales,
tienen por política no invertir en Países que no tengan grado de inversión, lo
que afectaría el crecimiento económico a mediano y largo plazo de México,
además de encarecer el costo del dinero en el País, con la posibilidad de crisis
económicas, como sucedió el siglo pasado.
Ante ello, en mi rancho dijeron: “Las culpas del
rey, las paga su grey”.