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Prometeo
Por Mario Sandoval
Más deuda, menos crecimiento y una
banca rentable
México
enfrenta una contradicción económica
que debería preocupar tanto al
gobierno como al sector empresarial:
el gasto público continúa creciendo,
el endeudamiento se mantiene elevado
y las expectativas de crecimiento
difícilmente superan el 2% anual.
Mientras tanto, el sistema
financiero presume rentabilidad,
solvencia y transformación digital,
pero su contribución al
financiamiento productivo sigue
siendo limitada frente a las
necesidades del país.
El Paquete
Económico 2027 confirma que el país
continuará operando con un gasto
público superior a sus ingresos y
nuevas necesidades de
financiamiento. Paralelamente, el
sector bancario presenta una imagen
de estabilidad, rentabilidad y
transformación digital, pero su
contribución al financiamiento
productivo sigue siendo insuficiente
para las necesidades de una economía
de más de 130 millones de
habitantes.
La pregunta
central no es cuánto gasta el
gobierno ni cuánto ganan los bancos.
Es cuánto crecimiento, inversión,
productividad y empleo formal
generan ambos.
PAQUETE
ECONÓMICO 2027 · CIFRAS PROPUESTAS
Ingresos
presupuestarios
$9.16 billones
Gasto
presupuestado
$10.52
billones
Déficit
presupuestario
$1.36 billones
Deuda estimada
al cierre de 2026
52.3% PIB
Fuente:
análisis del CIEP sobre la
iniciativa de ingresos y el proyecto
de egresos 2027.
El problema no
consiste únicamente en cuánto
recauda y gasta el gobierno, sino en
cuánto crecimiento económico genera
cada peso invertido. Tampoco basta
con que los bancos reporten
utilidades, capitalización y
millones de clientes digitales. La
verdadera pregunta es cuánto
contribuyen a crear empresas,
financiar vivienda, desarrollar
mercados regionales y generar
empleos formales.
Un presupuesto
que compromete el futuro
El Paquete
Económico 2027 mantiene una
estrategia de consolidación fiscal
gradual. Hacienda proyecta
Requerimientos Financieros del
Sector Público equivalentes a 3.9%
del PIB, frente al 4.1% previsto
para 2026. La reducción del déficit
es positiva, pero confirma que el
gobierno continuará financiando una
parte de sus obligaciones mediante
endeudamiento.
Al mismo
tiempo, las autoridades anuncian
inversiones públicas y mixtas por
5.7 billones de pesos entre 2026 y
2030, destinadas principalmente a
infraestructura, energía, transporte
y proyectos estratégicos.
Sin embargo,
anunciar inversiones no equivale a
ejecutarlas ni garantiza que generen
crecimiento.
Toda obra
pública debería evaluarse por su
rentabilidad económica y social,
demanda efectiva, costo financiero,
capacidad de atraer capital privado
y contribución a la productividad.
México
necesita infraestructura, pero
también transparencia sobre sus
resultados. Una inversión pública
que no genera actividad económica
adicional puede terminar
representando mayores obligaciones
presupuestarias.
El problema se
agrava porque el crecimiento
continúa siendo insuficiente. Banco
de México estimó para 2026 un
intervalo de crecimiento de entre 1%
y 2%, mientras Hacienda plantea para
2027 un rango de 1.5% a 2.5%.
Con semejantes
perspectivas, difícilmente se
transformará la estructura
productiva nacional.
Más deuda y
menor margen fiscal
El
endeudamiento público no es
necesariamente negativo cuando
financia inversiones productivas
capaces de generar beneficios
futuros. El problema aparece cuando
una proporción creciente de los
recursos se destina a obligaciones
recurrentes, servicio de deuda y
compromisos que no incrementan la
capacidad productiva.
México
enfrenta presiones por pensiones,
programas sociales, salud,
educación, infraestructura y
obligaciones financieras acumuladas.
El crecimiento
limitado reduce el margen para
atenderlas sin recurrir a mayor
recaudación o endeudamiento.
Además, los
mercados financieros ofrecen al
gobierno una fuente permanente de
recursos mediante valores públicos,
que también representan alternativas
atractivas para los intermediarios
bancarios.
Esto plantea
una interrogante: ¿qué incentivos
tiene el sistema financiero para
ampliar el crédito productivo cuando
puede invertir en instrumentos
gubernamentales con menor riesgo
crediticio relativo?
No existe un
desplazamiento automático del
crédito privado, pero sí una
relación entre deuda pública, tasas
de interés, liquidez y decisiones de
inversión.
Bancos
rentables, crédito insuficiente
La banca
mexicana mantiene indicadores de
solvencia importantes. En julio de
2026, el índice de capitalización
del sistema se ubicó alrededor de
20.8%, por encima de los
requerimientos regulatorios.
Es una
fortaleza que debe reconocerse.
Sin embargo,
estabilidad financiera no significa
profundidad crediticia.
El sistema
continúa concentrado en grandes
instituciones, mientras una parte
considerable de la competencia
comercial se desarrolla alrededor de
tarjetas de crédito, préstamos
personales, nóminas y clientes
previamente bancarizados.
La pregunta es
cuánto representa realmente nuevo
financiamiento y cuánto corresponde
a una redistribución de clientes
entre instituciones.
Un consumidor
puede tener cuentas en tres bancos,
dos tarjetas adicionales y una
aplicación financiera sin que su
capacidad productiva o sus ingresos
hayan aumentado.
Multiplicar
productos financieros no equivale
necesariamente a ampliar la
inclusión financiera.
Fintech:
¿innovación o redistribución?
La expansión
de las fintech y plataformas
financieras digitales ha modificado
la competencia.
Sus ventajas
son evidentes: contratación rápida,
menores costos operativos, atención
remota y utilización de información
para evaluar riesgos.
Pero buena
parte de su crecimiento comercial se
concentra en tarjetas de crédito,
préstamos de consumo y captación
digital.
La cuestión
central es identificar cuántos
usuarios acceden por primera vez al
crédito y cuántos simplemente
trasladan saldos o acumulan
productos.
También
resulta indispensable analizar la
calidad de las carteras.
Los modelos
automatizados deben demostrar su
eficacia durante ciclos económicos
adversos, cuando disminuyen los
ingresos familiares, aumenta el
desempleo y se deteriora la
capacidad de pago.
La
rentabilidad de un intermediario
financiero no se determina
exclusivamente al colocar créditos,
sino durante su administración y
recuperación.
Una cartera
que crece rápidamente puede parecer
exitosa hasta que enfrenta sus
primeros ciclos relevantes de
incumplimiento.
Empresas y
vivienda: mercados segmentados
El
financiamiento empresarial continúa
mostrando diferencias importantes.
Las grandes
corporaciones tienen mayor acceso al
crédito porque disponen de estados
financieros, garantías, información
histórica y capacidad de
negociación.
Las pequeñas y
medianas empresas enfrentan mayores
costos relativos, dificultades
documentales y condiciones de
financiamiento menos favorables.
Sin embargo,
son precisamente estas empresas las
que necesitan capital de trabajo,
factoraje, arrendamiento,
financiamiento de inventarios y
recursos para ampliar su capacidad
productiva.
La vivienda
presenta una situación semejante.
El crédito
hipotecario bancario se concentra en
familias con ingresos comprobables,
estabilidad laboral y capacidad de
endeudamiento.
Millones de
trabajadores independientes y
hogares con ingresos variables
encuentran dificultades para acceder
a estos productos.
No se trata de
obligar a los bancos a asumir
riesgos injustificados, sino de
desarrollar mecanismos de garantía,
información crediticia y
financiamiento adaptados a distintos
segmentos.
Digitalización
y menor presencia territorial
La
transformación tecnológica permite
realizar operaciones bancarias sin
acudir a sucursales y reduce costos
administrativos.
Pero también
está modificando la necesidad de
personal, oficinas y estructuras
tradicionales de atención.
Aunque las
tendencias deben medirse institución
por institución, la búsqueda de
eficiencia mediante canales
digitales plantea una cuestión
fundamental: ¿quién desarrolla y
conoce los mercados regionales?
Una aplicación
puede procesar solicitudes, pero
financiar una empresa requiere
conocer sus instalaciones,
administradores, clientes,
proveedores y garantías.
La evaluación
crediticia no debería limitarse a
algoritmos ni a información
histórica.
El verdadero
conocimiento del mercado se obtiene
mediante relaciones comerciales,
análisis sectorial y seguimiento
profesional.
La reducción
de costos operativos puede mejorar
la rentabilidad bancaria, pero no
necesariamente fortalece su
capacidad para desarrollar nuevos
mercados.
Banca de
desarrollo y recuperación de crédito
México
necesita aprovechar mejor a NAFIN,
Bancomext, Banobras y los
intermediarios especializados.
Las SOFOM
pueden desempeñar un papel
importante en regiones y sectores
que no representan prioridades
comerciales para los grandes bancos.
Pero necesitan
fondeo competitivo, regulación
proporcional y acceso eficiente a
mecanismos de recuperación.
Aquí aparece
un problema estructural: la lentitud
judicial.
Cuando
ejecutar una garantía implica años
de procedimientos, incidentes y
recursos, el riesgo crediticio
aumenta y termina reflejándose en
tasas, requisitos y restricciones de
financiamiento.
Sin justicia
mercantil eficiente, difícilmente
habrá crédito productivo
verdaderamente competitivo.
La estabilidad
no sustituye al crecimiento
El presupuesto
público y el sistema financiero
deberían formar parte de una
estrategia económica complementaria.
El primero
debe generar infraestructura y
condiciones para atraer inversión;
el segundo debe transformar ahorro y
recursos disponibles en
financiamiento productivo.
Ambos
requieren disciplina, transparencia
y evaluación de resultados.
México no
necesita solamente más presupuesto,
más deuda, más cuentas digitales o
más tarjetas de crédito.
Necesita
empresas que inviertan, trabajadores
formales, mercados regionales
desarrollados y un sistema judicial
que proteja los derechos de
acreedores y deudores.
Una banca
rentable puede coexistir durante
años con una economía de bajo
crecimiento. Pero esa rentabilidad,
por sí sola, no garantiza
desarrollo.
El verdadero
indicador del éxito económico no
será cuántos billones anuncia el
gobierno ni cuántos millones de
clientes reportan los intermediarios
financieros.
Será cuánto
aumenta la inversión productiva,
cuántas empresas acceden a
financiamiento sostenible, cuántos
empleos formales se generan y qué
regiones consiguen desarrollar
oportunidades económicas.
Mientras el
país mantenga déficits elevados,
inversión insuficiente y crecimiento
cercano al 2%, la estabilidad
financiera seguirá siendo una
condición necesaria, pero claramente
insuficiente.
México
necesita dejar de administrar su
bajo crecimiento y comenzar a
financiar su desarrollo.
Mario Sandoval
PROMETEO ( previsión/prospección) CEO FISAN SOFOM ENR Banquero a nivel Directivo con más de 30 años de experiencia de negocios. |