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La banca de desarrollo requiere un giro de 180 grados: Enrique Bojórquez

Énfasis en el desarrollo; integración de servicios, garantías de
crédito; utilización de entidades especializadas para atender
eficazmente a la población
Ciudad de
México.- El Consejo Directivo de la Asociación, convoca a la
próxima Administración Pública Federal a retomar el sentido original, de
carácter social, con la que en el tiempo se forjó la banca de Desarrollo
y organismos de fomento.
Lo anterior, por considerar que las actuales circunstancias por las que
el país atraviesa, hacen necesaria una nueva estrategia que enfatice el
acceso al crédito a quienes desarrollan un sinnúmero de actividades
económicas en el país, y que, por sus condiciones económica, geográfica
o de diversa índole, les es imposible o limitado su acceso al crédito.
En este contexto social y económico, la AMFE hace un llamado a la
próxima Administración, para que, en caso de que se considere
racionalizar el número de entidades y organismos de fomento en el sector
público, eliminando dobles o triples ventanillas de atención al público,
la consolidación del sector sea en forma ordenada y sin afectar la
operación de los intermediarios; concentrar algunos servicios y procesos
en las entidades de fomento que se mantengan; establecer esquemas de
garantías ágiles que faciliten la obtención de crédito y posibiliten el
acceso más eficiente y en menor tiempo a dichos productos por parte de
los agentes económicos del país.
Para ello, las entidades financieras especializadas están llamadas a
realizar un trabajo estratégico para la próxima Administración, al poder
intermediar, llevar los recursos y apoyos de manera eficaz a los
productores, en circunstancias de costo y tiempo adecuadas para el
desarrollo oportuno de su actividad.
Cabe mencionar, que son las entidades financieras especializadas, en
particular aquellas con altos estándares de crédito responsable y
atención a usuarios, las que, en los hechos, atienden a las empresas,
poblaciones y usuarios del crédito en las zonas más apartadas del país,
y precisamente, las que pueden, de una forma responsable, concretar las
directrices que imponga la próxima Administración.
En este orden de temas, la actualización de las políticas de
acreditación y demás condiciones por parte de la banca de desarrollo y
organismos de fomento a las entidades financieras debería incorporar
elementos que permitan medir el beneficio a los acreditados, así como
otros parámetros que confirmen la nueva estrategia de crecimiento.
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